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PEACE AND OLIVE

Aquí, en la finca Scovaventi, el viento sopla desde el mar.

Es un viento muy apreciado por la gente de estas tierras, en la Maremma, porque sopla desde el sur y trae a los marineros a casa.

Es un viento muy querido también por nosotros, porque poliniza los olivos y trae consigo aromas y olores únicos y especiales que hacen que nuestros productos también lo sean.
Es un viento que da vida y difunde paz: paz con nosotros mismos y con los demás, paz con el medio ambiente y la tierra, paz con los ritmos de la naturaleza y los del trabajo del hombre.

Paz. Una elección a contracorriente en estos tiempos vertiginosos, un acto casi de rebeldía. Es la forma de estar en el mundo de quienes prefieren el respeto a la explotación de la tierra y de las personas, la sostenibilidad a la codicia, el bien común al individual, la calidad del tiempo a la cantidad de dinero.

La paz es también el ingrediente secreto de cada uno de nuestros productos. Se puede sentir en los aceites y las mieles, en las berenjenas y los pimientos, en la passata y los tomates pelados: porque la paz es algo sano y delicado, pero sabe imponerse y hacerse reconocer incluso en un regusto persistente y afrutado o en un aroma de almendra y hojas verdes.

La paz, para los que saben degustarla, es el mejor sabor del mundo.

DE REFUGIO A EMPRESA AGRÍCOLA

La finca Scovaventi no nació como una empresa agrícola sino como un nido, como un refugio de los tiempos demasiado ruidosos en los que vivimos. Fue fundada por Luca De Filippo y Carolina Rosi, que solían venir aquí a retirarse y regenerarse en los descansos entre una gira teatral y otra.

Amantes del campo, expertos gourmets, Carolina y Luca empezaron poco a poco a restaurar la finca, a mejorar el terreno y a preparar conservas con los numerosos productos que les ofrecía la huerta, al principio sobre todo tomates, cuyos cultivos, en homenaje a los orígenes de los fundadores, procedían principalmente de la región de Campania y, en particular, de la península de Sorrento.

Sin embargo, el aceite era su gran pasión. Una pasión que en 2015 les llevó a adquirir otros olivares en las inmediaciones de la propiedad, en terrenos similares pero dotados de otras variedades autóctonas, para permitir una producción ya no limitada al consumo familiar, sino capaz de alimentar una distribución externa.

Así es como Scovaventi pasó de ser un refugio privado a una empresa agrícola, manteniendo su nombre y, sobre todo, su carácter original de oasis de paz y respeto por el tiempo, los lugares y las personas.

Ética y estética: el ciclo de producción culmina con la atención al detalle y el cuidado del diseño.

 

«Todo lo que es bueno es bello,
y lo bello no carece de medida»

Timeo, de Platón (427 a.C. – 347 a.C.)